IRPF del autónomo: retenciones fiscales en detalle

El IRPF de los autónomos es un porcentaje de la base imponible que se retiene en las facturas: conoce qué conceptos están sujetos a retención, y qué gastos son fiscalmente deducibles en la declaración anual.

En las facturas por sus servicios, los profesionales autónomos satisfacen una de sus principales obligaciones tributarias al aplicar una retención en concepto de IRPF. Analizaremos todos los detalles del IRPF de los autónomos: qué deducción hay que aplicar, cómo se retiene el IRPF en la tributación por módulos y otros consejos de orden práctico.

 

¿Qué autónomos están obligados a aplicar retenciones de IRPF?

 

Cuando un trabajador autónomo está dado de alta en algún epígrafe de actividades profesionales y artísticas del IAE (Impuesto de Actividades Económicas), tiene que practicar retenciones a cuenta del IRPF en las facturas que emita por sus servicios.

Por lo tanto, si un trabajador autónomo está dado de alta en alguna actividad empresarial del IAE, no tendrá obligación de retener IRPF en sus facturas.

Los modelos 036 y 037 de Hacienda determinan qué tipo de retención de IRPF se tiene que aplicar en las facturas, aunque tras las últimas reformas fiscales y desde hace varios años, el porcentaje de retención de IRPF que se debe aplicar es de un 15 % de la base imponible.

 

¿Hay más figuras que estén obligadas a aplicar retenciones de IRPF?

 

Ciertas actividades que tributen por módulos (estimación objetiva) tienen que retener un 1 % en concepto de IRPF, aunque recientemente se admite que las actividades que retengan un 1 % estén excluidas del Régimen de Módulos.

También retendrán un 1 % las actividades ganaderas de porcino y avicultura; por su parte, tanto las actividades forestales como las actividades agrícolas y ganaderas retendrán un 2 % en sus facturas.

 

¿La retención de IRPF es siempre la misma?

 

Los nuevos autónomos (profesionales por cuenta propia recién constituidos) que se den de alta en algún epígrafe de actividades profesionales en el IAE gozan de una aplicación reducida del IRPF: en lugar del habitual 15 %, solo tienen que aplicar un 7 % de retención en sus facturas.

El tipo reducido del IRPF se aplicará durante un periodo limitado, que comprende desde el año en el que el autónomo se da de alta y durante los dos años siguientes.

Para poder seguir disfrutando del tipo reducido de retención, el trabajador autónomo no debe haber realizado ninguna actividad profesional por cuenta propia durante el año anterior al de su constitución como autónomo.

Para ilustrarlo utilizaremos un ejemplo: un autónomo que tramite su alta en febrero de 2021, aplicará una retención del 7 % por IRPF en sus facturas durante lo que reste de este año, todo 2022 y todo 2023… pero solo si no ha estado dado de alta como autónomo previamente, o como mucho haya cesado su anterior actividad por cuenta propia en febrero de 2020.

 

Preguntas y respuestas sobre las retenciones de IRPF

¿Tengo que retener IRPF siempre?

 

No, los autónomos no tienen por qué retener IRPF en todas sus facturas.

Si eres autónomo y facturas a un cliente particular, no debes aplicar retención de IRPF en tu factura. ¿Por qué? Porque los clientes particulares no declaran de ninguna forma sus retenciones a Hacienda.

Ahora bien: siempre que factures a otros autónomos, a personas jurídicas y a sociedades mercantiles, deberás retener IRPF en tus facturas.

 

¿Cómo se liquidan las retenciones de IRPF?

 

Serán tus clientes quienes ingresen en Hacienda la cuantía correspondiente a todas las retenciones que les hayas aplicado en tus facturas durante el ejercicio.

Lo normal es que, para ayudarte a declarar todo el IRPF retenido, tus clientes te hagan llegar una vez al año un certificado de retenciones (justo antes de que empiece la campaña de la Renta, o a final de año): lo utilizarás para cruzar datos y asegurarse de que completas tu declaración correctamente.

 

¿Cómo se declara el IRPF?

 

El IRPF se puede declarar mediante estimación directa o estimación objetiva: la estimación directa implica un cálculo sobre la renta anual obtenida, y la estimación objetiva se basa en un cálculo aproximado sobre los ingresos previstos durante el año. A esta última forma de tributar también se le conoce como tributación por módulos.

Los profesionales que se pueden acoger a la tributación en estimación objetiva son aquellos autónomos que no ingresen más de 250 000 euros al año y cuya actividad esté tipificada como elegible para esta modalidad: algunos ejemplos son hostelería, transporte, ganadería, reformas del hogar…

A su vez, la estimación directa consta de dos regímenes: el normal y el simplificado. La estimación directa normal se prevé para ingresos anuales superiores a 600 000 euros, y la estimación directa simplificada, para ingresos anuales inferiores a esta cantidad.

 

¿Qué implicaciones tiene el IRPF con otros modelos de Hacienda?

 

El modelo 100 es la declaración por la que los trabajadores autónomos declaran a la AEAT las retenciones practicadas durante el año anterior; también se tiene que rellenar el modelo 130 (IRPF trimestral de autónomos).

Ahora bien: si has aplicado retenciones de IRPF en más del 70 % de tus facturas durante el año, no tendrás obligación alguna de presentar el modelo 130, y todas las cantidades retenidas pasarán a ser declaradas en el modelo 100.

En estas declaraciones, en calidad de autónomo podrás deducir ciertos gastos relacionados con tu actividad, siempre justificados con una factura y previa consulta a una asesoría o a la propia Agencia Tributaria.

 

¿Qué otras obligaciones tengo como autónomo frente al IRPF?

 

Conserva siempre las facturas que emitas a tus clientes: en ellas, quedará justificada fácilmente la cantidad de IRPF que les hayas retenido. Aunque, a su vez, tus clientes tengan obligación de guardar las facturas que les emitas, la responsabilidad del IRPF recae sobre la figura que lo retiene, no sobre la que recibe la factura.

Ismael Morales

SEO & Growth. Estudió Business Management y está al día de las últimas técnicas de posicionamiento online. Ayuda a los autónomos a mejorar la gestión de su negocio implementando un programa de gestión.

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